Fases del protocolo básico EMDR

Fase 1: El Plan terapéutico.

Se registra el historial clínico del paciente y se diseña un Plan terapéutico de intervención que recoge una serie de blancos o recuerdos para procesar con EMDR.

En caso de que no haya imágenes explícitas de un recuerdo se puede partir de sensaciones físicas desagradables, un olor, una creencia o cualquier otro retazo del mismo para empezar el procesamiento EMDR. A lo largo del ejercicio, probablemente, se recuperará el recuerdo original completo.

Fase 2: La preparatoria.

El terapeuta familiariza al paciente con el método EMDR y le explicar su fundamento, la esencia de la Estimulación Bilateral Interhemisferios (EBL), resuelve dudas y ajusta expectativas.

La Estimulación Bilateral Interhemisferios (EBL) está basada en la psicofisiología, que a su vez, aprovecha los mecanismos naturales fisiológicos de nuestro cerebro para sanar la mente, como ocurre por ejemplo, durante la fase de sueño REM donde, de forma natural, afrontamos los estados de estrés cotidianos de manera adaptativa, creando conexiones con experiencias pasadas, activando los procesos de resolución de problemas, reduciendo el estrés emocional y contribuyendo a generar nuevos aprendizajes.

Fase 3: La evaluativa.

Se determina el blanco o recuerdo a procesar. Una vez que el recuerdo ha sido correctamente identificado, el clínico pide al cliente que elija la imagen que mejor lo represente. Luego, escoge una cognición negativa sobre sí mismo o la situación. Estas creencias negativas son en realidad, verbalizaciones de las emociones y sentimientos perturbadores. Inmediatamente después, el cliente especifica una cognición positiva que luego será usada para sustituir la cognición negativa durante la fase de instalación (fase cinco). Siempre que sea posible, esta declaración positiva deberá incorporar un locus de control interno del tipo “-Puedo manejar la situación”, “-Puedo lograr lo que deseo”, etc.

Fase 4: La desensibilización.

Se atienden las emociones perturbadoras, nuevos recuerdos disfuncionales, síntomas físicos desagradables y en general, nuevos contenidos mentales que surgen de forma espontánea a lo largo del procesamiento, independientemente de que el nivel de ansiedad aumente, disminuya o no varíe en absoluto. El clínico trabajará con Estimulación Bilateral Interhemisferios para desensibilizar este nuevo material hasta reducir el nivel de malestar.

En algunos casos, las series de movimientos oculares u otras formas alternativas de EBL, no son suficientes para completar el procesamiento ya que a veces se detendrá. Entonces, el clínico deberá emplear varias estrategias adicionales y procedimientos avanzados del método EMDR con el fin de desbloquearlo y reestimularlo.

Fase 5: La instalación.

La atención se centra en acentuar e incrementar la fuerza de la cognición positiva que el cliente ha identificado como sustituta de la cognición negativa. Por ejemplo, es posible que el cliente pueda iniciar el procesamiento EMDR con una imagen que representa un ataque de pánico acompañada de angustia, ansiedad, tensión física, etc. y elija la cognición negativa “-No puedo tener control”. Tras el reprocesamiento, se podría instalar la cognición positiva “-Eso ya pasó, ahora tengo control”.

En este punto, el clínico pide al cliente que mantenga su atención puesta en la cognición positiva junto con el recuerdo que es blanco de la sesión. Luego, continúa aplicando la Estimulación Bilateral Interhemisferios hasta que el paciente sienta la creencia positiva completamente verdadera.

Fase 6: Liberar la tensión física residual.

Se evalúa y atiende la tensión residual del cuerpo hasta eliminarla. Una vez instalada la cognición positiva, se pide al cliente que mantenga en mente tanto el suceso que constituye el blanco del tratamiento como la cognición positiva, al tiempo que explora su cuerpo mentalmente de arriba abajo. Si surgen sensaciones corporales desagradables son consideradas blancos de tratamiento y deben ser procesadas.

En muchos casos, la tensión se resolverá sencillamente, pero en otros casos revelará información disfuncional adicional y puede conectar con otros recuerdos traumáticos o experiencias complicadas.

NOTA: De cualquier manera, mientras cada fase se centra en distintos aspectos del tratamiento, no son etapas cerradas, sino que, muchos de los efectos como el aumento de la auto eficacia, la desensibilización de las emociones y sentimientos negativos, la obtención de revelaciones positivas, los cambios en la tensión corporal, la reestrucuración cognitiva, etc. ocurren simultáneamente o de forma espontánea en una fase u otra o en varias.

Fase 7: Cerrar la sesión.

Se restituye al paciente a un estado de equilibrio al final de cada sesión, aún cuando no se haya completado el reprocesamiento.

Se entrena al paciente para que lleve un diario de pensamientos, situaciones, sueños, recuerdos negativos, etc. que puedan surgir en adelante para utilizarlos como futuros blancos a desensibilizar. Y por supuesto, el clínico ha entrenado previamente al paciente en técnicas de relajación y contención de las emociones.

Fase 8: Seguimiento.

Se invierte un tiempo para reevaluar el proceso y ver si los efectos que se han producido en sesiones anteriores se mantienen.

El clínico deberá examinar los registros reflejados en la bitácora para ver si aun existen reverberaciones de la información ya procesada que deba volver a enfocarse o atenderse. Este ejercicio se realizará después de que los blancos tratados previamente se hayan integrado por completo.