14 Abr 2015
abril 14, 2015

Curaciones bajo el efecto placebo

0 Comment

placebo

La abuela tiene 92 años. Su vida ha sido plena y feliz. Tiene ya un cuerpo labrado por el paso del tiempo, que falla… y para el que los médicos no entienden oportuno prescribir medicación. Por eso, sus hijos le dan lacasitos para paliar el dolor crónico de articulaciones que tiene, uno cada ocho horas. Y ella, al poquito de tomarlos manifiesta, con una ligera sonisa, que se encuentra algo mejor.

¿Por qué algunas sustancias carentes de principios activos, curan como si fueran medicamentos? Las personas están convencidas de que el placebo es una medicina real y esa creencia, esa fé en la curación, es la que estimula los mecanismos de sanación y los mecanismos de reducción del dolor.

¿Qué es una sustancia placebo?

La palabra placebo es un término latino que significa complacer, agradar. El placebo se define como un medicamento desprovisto de actividad farmacológica propia, es decir, es un supuesto medicamento. Sin embargo, la persona que lo toma está convencida, cree plenamente, que el medicamento es real. Esto, exactamente, hace que el medicamento no sea inactivo, de hecho, su administración produce algún efecto positivo sobre la salud; a esto se le llama efecto placebo, donde la clave está en tener la expectativa de que lo que se está tomando, cura. Quizás, en nuestra sociedad, tengamos muy aprendido que nuestras molestias desaparecen cuando acudimos al médico y prescribe algo.

Las personas mejoran con un “falso tratamiento” porque creen que va a funcionar. Y funciona. Puede venir en forma de pastilla, tableta o inyección (ej: de azúcar o lactosa) o también, a través de medios esotéricos como talismanes, amuletos, aguas cuerativas, elixires secretos, etc.

El efecto placebo tiene un gran campo de acción en la investigación cuando se quiere demostrar la eficacia de una fármaco. Para ello se compara el fármaco (en prueba) con un placebo y se mide el efecto de los dos para ver qué resultados se pueden atribuir o no al fármaco real.

 ¿Funciona siempre el placebo?

Diversos factores condicionan el efecto placebo:

– Las caracteristicas del propio placebo, su forma, tamaño, color, sabor, presentación, precio, etc. Por ejemplo, tiene más influencia algo que viene con forma de pastilla que un remedio elaborado artesanalmente.

– Las características de los síntomas o de la enfermedad. Es más probable que aparezca ante situaciones reversibles y con gran componente psicológico como los dolores, el insomnio o trastornos por somatización que, ante problemas de salud graves, ante los cuales, hay que ponerse en manos de buenos profesionales cuanto antes.

Además, el placebo no funciona exactamente igual que una medicación, no es un equivalente a la medicina. Es cierto que actúa en ocasiones con resultados parecidos a la medicina, pero sus efectos, lógicamente, son mucho más reducidos y no es eficaz en casos graves. De hecho, en algunos casos, sería muy irresponsable privar al paciente de un tratamiento eficaz.

– La relación médico-paciente, es decir, la información que el médico da, el grado de confianza, etc. En Psicología, por ejemplo, cuando el terapeuta manifiesta a su paciente que tiene la confianza de que puede conseguir un objetivo concreto, ayuda a lograrlo.

¿Podemos aprender a utilizar y dirigir ese convencimiento de “poder sanar” de manera voluntaria? 

La clave está en estar convencido de la sanación, es decir, tener la creencia de que es posible mejorar o solucionar un problema. De alguna forma, los seres humanos podemos programarnos tanto para el fracaso como para el éxito y para ello, tiene una gran influencia nuestras creencias. A veces, hay creencias negativas adquiridas a lo largo de nuestras vidas, que bloquean ese convencimiento y muchas veces hacen que un problema se mantenga. Por ejemplo, una persona puede tener una depresión y además la creencia de que nunca podrá salir de ella. Por lo tanto, difícilmente va a curarse. Esa persona está manteniendo su depresión, en gran medida, por la creencia de que no va a salir de ella. En ese caso, habría que ayudar a esa persona, en primer lugar,  a modificar esa creencia negativa, reestructurarla, enseñarle a pensar de otra manera. A partir de ahí, desarrollará una predisposición más adecuada para aumentar su estado de bienestar y salud.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *