11 Nov 2014
noviembre 11, 2014

Los niños y la televisión

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Los contenidos emitidos en TV influyen en los niños y, a veces, tiene efectos devastadores. Con frecuencia vemos programación para adultos como telediarios, tertulias donde la falta de respeto es habitual, telebasura, etc. en franjas de horarias infantiles. Sintonizamos dibujos animados que van dirigidos a los mayores. A los niños les resultan atractivos por ser dibujos, sin embargo interiorizan un mensaje propio de adultos. Y eso es realmente peligroso. Es algo que los adultos debemos cuidar.

El problema no es la TV en si misma, que puede ser beneficiosa para acercarles imágenes de la naturaleza, enseñar realidades de otros países, etc. sino el mal uso y abuso que se hace de ella.

¿Cómo influye la TV en los niños?

El tiempo que pasan los niños frente a la TV se aproxima, en muchos casos, al que pasan en la escuela. Y entonces llega la pasividad y la apatía frente a la “caja tonta”. La TV no les exige pensar, ni esforzarse y eso les resulta cómodo. Y cada vez se van aislando más y más y su capacidad de elección y análisis se va mermando. Desaparece el tiempo para la creatividad, para el juego, para la interacción social y, poco a poco, van suprimiendo las relaciones sociales por la TV.

Merece un apartado de comentarios especial, la frecuencia de escenas violentas. Desgraciadamente, las escenas de violencia son cada vez más frecuentes en TV y la influencia que ejerce sobre los niños es tremenda, tengan la edad que tengan.

Los niños procesan esas imágenes como si fuera algo corriente, habitual, cercano… y eso es devastador para la mente del niño que está conformando su personalidad. Y un riesgo para su escala de valores.

Por otro lado, como todos sabemos, un objetivo fundamental de la publicidad es crear necesidades. Los anuncios televisivos ofrecen todo tipo de cosas que resultan atractivas a los niños (juguetes, videojuegos, aparatos electrónicos, etc.) que desean y piden todo lo que ven y cada vez se van volviendo más y más consumistas. Los poderosos efectos de la publicidad se apoderan de sus mentes todavía por madurar.

¿Qué podemos hacer los adultos para promocionar un buen uso de la TV?

En primer lugar, poner unos horarios claros para ver la TV y cumplirlos. Es interesante diferenciar los días entre semana y fines de semana. Determinar el tiempo que se va a ver la TV y el resto del tiempo buscar actividades alternativas como jugar, leer, quedar con algún amigo, entre otras. El tiempo para ver la TV entre semana depende de la edad del niño, pero no debería exceder 1 hora. Podemos negociar con los niños esos horarios y las alternativas. Después, es fundamental elegir los programas adecuados a la edad de cada niño y si tenemos dificultad para encontrarlos, podemos optar por películas, reportajes infantiles y educativos, etc. En tercer lugar, conviene ver la TV con los niños y comentar con ellos los contenidos y aportarles nuestro criterio.

En general, tenemos que enseñar a los niños a elegir sus programas, a utilizar la TV de manera activa no pasiva… de esto va a depender sus costumbres cuando sean adultos. Y la mejor manera de hacerlo es con el propio ejemplo. Si los adultos nos tragamos la “telebasura” no podemos pretender que nuestros hijos sean críticos a la hora de elegir la programación.

Pero, a veces los niños comentan en el cole cosas que han visto en la TV y nuestros hijos quieren ver las mismas cosas que sus compañeros. Entonces, hay que darles una explicación clara de por qué es necesario elegir ciertos programas y descartar otros. Los padres deben ser firmes con sus decisiones y no ceder ante las pataletas. Cuando se enfadan porque no pueden ver ciertos programas e insisten en hacerlo, no hay que entrar en una discusión acerca de lo que interesa o no ver en la TV, los padres deben transmitirles que se da por hecho que ciertos programas no se ven y que hay una serie de pautas que los padres deciden por los hijos, donde no hay espacio para la negociación.

¿Cómo influye tener la TV de fondo durante las comidas?

El espacio de las comidas es un momento estupendo de reunión de la familia, donde se puede fomentar la comunicación, la puesta en común de las actividades de cada uno, se puede hablar del cole, del trabajo, de las vacaciones, de los amigos, de los proyectos futuros… Y la TV desvía totalmente la atención.

Por nuestro ritmo de vida, cada vez es más difícil que la familia coincida, en muchas casas esos ocurre sólo por la mañana y por la noche. Por eso hay que aprovechar bien esos momentos que dan mucha estabilidad  a la familia.

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