30 Jun 2015
junio 30, 2015

Psicoterapia actual

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Parece extendida la creencia de que los tratamientos psicológicos tienen que ser necesariamente largos, dilatándose en ocasiones durante años. Sin embargo, en este artículo mostramos nuevos enfoques de psicoterapia, basados en  la integración de modelos y técnicas psicológicas junto con los últimos avances neurocientíficos. Estas novedosas psicoterapias permiten la solución de problemas en los adultos que arrastran desde la infancia, consiguiendo la salud emocional en un proceso rápido y  con resultados duraderos en el tiempo.

Integrando corrientes

Podemos afirmar que hay un antes y un después en la práctica de la psicología clínica  a raíz de la  aplicación de nuevos y avanzados enfoques terapéuticos que han revolucionado las intervenciones terapéuticas hasta ahora vigentes.

El punto de inflexión viene determinado por una moderna metodología que aúna el conocimiento y las aportaciones integradas de diversos modelos, tradicionalmente enfrentados, a  los últimos avances de la Neurociencia.  Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares (EMDR), Metodología de Carol Crow para la Reparación del Apego, Integración del Ciclo Vital de Peggy Pace, entre otras, describen metodologías que ayudan a restablecer la salud emocional en un plazo de tiempo corto.

Lo esencia de estos enfoques es que integran buena parte de los conocimientos de la psicología y de sus técnicas clásicas que han probado su eficacia a lo largo del tiempo. Ya no hay una lucha de modelos, ahora hay un trabajo multidisciplinar parapetado por la objetividad de la neurociencia.

No pretendemos entrar aquí en el eterno debate mente-cuerpo que acontece desde la Grecia Clásica, sobre todo porque, respetando cualquier opinión, consideramos que la persona no se puede fragmentar en dos: su cuerpo y su psique. Más bien, la persona es una unidad compuesta por ambos dos a los que, en caso de conflictos, hay que atender conjuntamente. Actualmente se trabaja con esta orientación, contemplando permanentemente esta conexión mente-cuerpo como un todo integrado y no como la suma de dos partes, ya que sabemos que las emociones, los recuerdos, los procesos cognitivos, los síntomas físicos, las acciones… tienen un correlato neurológico en nuestro cerebro.

La conformación del Yo a lo largo del desarrollo evolutivo

La personalidad se va construyendo de manera interactiva entre la dotación genética y el medio ambiente. A lo largo de este proceso van apareciendo diferentes Yoes o Estados del Yo que tienen su paralelo fisiológico en forma de redes neuronales.

Al principio de la vida, estas estructuras son muy básicas. A través de un crecimiento sano y normal, se amplían y desarrollan, permiten que los diferentes estados del Yo se conecten entre sí, colaboran al establecimiento de una buena red de comunicación entre ellos dando lugar a un  sentido del Yo sólido y coherente.

En condiciones de desarrollo normal, el Yo adulto albergará dentro de sí a todos los demás Yoes que existieron en cada etapa evolutiva. Como esas muñecas rusas compuestas de varios ejemplares exactamente iguales pero con diferentes tamaños que se integran una dentro de la otra, siendo la mayor de ellas la que contiene a todas las demás.

Pero en algunas ocasiones, un niño puede verse privado de unas condiciones saludables y crecer en un ambiente hostil, carente de atención física y/o emocional. O puede sufrir algún trauma concreto que no logra encajar en su biografía emocional. Como consecuencia, esos estados del yo pueden quedar desconectados del resto del sistema, aislados y funcionando de manera más o menos autónoma. Como si una de esas muñequitas rusas quedara fuera de la configuración total, apartada del resto.

Las partes del Yo que nos plantean problemas

Son esas partes aisladas y desconectas las que plantean problemas que se manifiestan a través de los síntomas: depresión, ansiedad, dolores, obsesiones, conductas incontrolables… Muchos adultos acuden a la consulta clínica porque observan en sí mismos reacciones, impulsos, emociones, pensamientos totalmente irracionales y no logran comprender de donde vienen porque distan mucho de su manera normal de funcionar. Y eso les genera un gran sufrimiento.

Estas partes, relacionadas con determinadas redes neurales, permanecen congeladas en el sistema nervioso, en el hemisferio derecho y desconectadas de otras partes.

La investigación científica actual sostiene la teoría de que la plasticidad neuronal es enorme y no se agota al alcanzar la edad adulta, como se consideraba anteriormente. El cerebro tiene capacidad de moldearse a si mismo (neurogénesis) durante toda su vida, de tal forma que las redes neuronales son dinámicas y cambiantes. Este planteamiento es la base de los nuevos Enfoques Psicoterapéuticos que trabajan también desde nuestro cerebro, con nuestro cerebro, aprovechando la capacidad de las neuronas para agruparse, reagruparse y generar nuevos caminos de comunicación entre sí.

La mente y el cuerpo están unidas a través de moléculas mensajeras, moléculas que son la conexión entre la biomedicina y la psicoterapia, y a través de estas nuevas terapias podemos trabajar con esas conexiones, actuando en el sistema límbico, en el hipotálamo que es la sede de las emociones.

Las  Nuevas Psicoterapias

La Psicología clínica por medio de las nuevas psicoterapias permite acceder a esos estados  del Yo bloqueados, congelados en el tiempo,  que interfieren en el presente.

El sistema mente-cuerpo, la conexión firme, consciente entre el cuerpo y la mente, permite acceder a esos estados del Yo congelados y reparar el daño, reimprontando el sistema nervioso.

La estimulación alternativa bilateral de los hemisferios cerebrales, en unión de la atención focalizada en la aplicación de diversidad de técnicas psicológicas, produce la metabolización del material traumático, y como consecuencia la integración de esas partes aisladas y desconectadas a nivel cerebral.

De este modo se van integrando episodios traumáticos de la biografía emocional que a su vez se corresponden con una reorganización neuronal y se experimentan como cambios en la conciencia. Así, se logra alcanzar ese sentido del Yo sólido y coherente que surgiría en condiciones normales, disfrutando de todos los recursos disponibles en el adulto e instalando la salud emocional y sintiendo que el pasado queda atrás.

Con estas nuevas metodologías se abre una autopista a la esperanza, facilitando el tratamiento  de cualquier tipo de problema psicológico, trauma o trastorno psicosomático,  trabajándolo desde su raíz y con una rapidez que hasta hace poco resultaba una quimera.

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